Herramientas de Accesibilidad
Con la iniciativa “Conectemos la academia con la biblioteca”, el centro de recursos busca romper el mito de ser solo un espacio físico y convoca a directivos y profesores a articularse para fortalecer la investigación y los procesos de acreditación. La biblioteca universitaria ha dejado de ser un simple depósito de libros físicos para convertirse en un ecosistema digital y tecnológico clave para el aprendizaje. Sin embargo, uno de los mayores desafíos actuales es lograr que los programas académicos aprovechen estas herramientas durante todo el año. Así lo manifestó la directora de la biblioteca de la Universidad de Santander (UDES), Esperanza Rojas, tras el desarrollo del encuentro “Conectemos la academia con la biblioteca”, un espacio diseñado en conjunto con la Vicerrectoría de Enseñanza. El objetivo principal es generar una sinergia directa con los directores de programa y profesores para que los recursos informáticos y físicos se reflejen verdaderamente en las aulas de clase y en las estadísticas de uso institucional.

La transición hacia lo digital es evidente. Los usuarios que acuden a las instalaciones no solo encuentran textos tradicionales, sino también acceso a bases de datos multidisciplinares con herramientas de inteligencia artificial, simuladores que permiten gamificar al recrear entornos reales donde se añaden retos, puntajes y competencias, salas de trabajo grupal e individual, y préstamo de dispositivos como portátiles y diademas.
Además del soporte básico, la biblioteca ofrece una amplia gama de servicios especializados:

Uno de los puntos fuertes de la estrategia actual es la cooperación. Gracias a la alianza con UNIRED, que agrupa a ocho instituciones de la región (como la UIS, la UNAB y la USTA, entre otras), los estudiantes de la UDES pueden acceder a un acervo bibliográfico de diferentes títulos mediante préstamos interinstitucionales. A esto se suma el servicio de conmutación bibliográfica, que permite traer en un lapso de cinco días libros desde los campus Cúcuta y Valledupar. Estas alianzas no solo expanden el conocimiento disponible, sino que optimizan los costos de la Universidad mediante compras consorciadas de plataformas de vanguardia, como la base de datos Odilo.
Conscientes de las dinámicas del campus, la biblioteca ha diversificado sus áreas físicas. Los profesores disponen de una sala con cubículos individuales, zonas de tutoría, salas de reuniones para recibir pares externos. Por el lado de los estudiantes, y atendiendo a las solicitudes de mayor silencio en áreas como la hemeroteca, donde conviven espacios de descanso y juego de mesa como el ajedrez, la biblioteca anunció que este semestre se contará con una nueva sala de estudio grupal privada.
La biblioteca extendió el llamado para que los profesores insten a los estudiantes a hacer uso de los recursos que cuenta la biblioteca con el fin de fortalecer y expandir el conocimiento con el material físico y digital disponible, convirtiendo estos recursos en el motor cotidiano del aprendizaje en el aula y fuera de ella.
Por: Edwin Solano
Universidad de Santander UDES. Vigilada Mineducación.
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