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El hallazgo de mineralización de tungsteno en Caldas pone nuevamente la riqueza geológica del país en el centro de la conversación. Su importancia industrial y estratégica plantea oportunidades, pero también grandes retos ambientales.
Una roca que bajo luz ultravioleta puede revelar una característica fluorescencia terminó llamando la atención sobre uno de los metales más importantes para la industria moderna: el tungsteno, también conocido como wolframio.
El mineral fue reportado en el departamento de Caldas durante actividades de exploración minera. En el proyecto Guayabales, la empresa Collective Mining informó resultados con presencia significativa de tungsteno asociado con oro, plata y cobre, incluyendo una intersección de 27,35 metros con 1,68 % de WO₃ en el sector Apollo. Estos resultados corresponden a actividades de exploración y requieren estudios adicionales para determinar el potencial económico del depósito.
El tungsteno es un metal de extraordinaria dureza, alta densidad y elevada resistencia a las temperaturas. Por estas propiedades se utiliza en herramientas de corte y perforación, minería, construcción, aceros especiales, equipos industriales, componentes electrónicos y aplicaciones de alta tecnología.
Su importancia ha aumentado porque hace parte de las listas internacionales de minerales críticos. Estados Unidos lo incluyó en su lista de minerales críticos de 2025, mientras que la Unión Europea lo considera una materia prima crítica y estratégica.
Una de las razones es la concentración de su producción mundial. China representó aproximadamente el 83 % de la producción minera mundial de tungsteno en 2024, según el USGS.
Para Colombia, esto significa que una eventual producción nacional podría tener relevancia no solamente minera, sino también industrial y económica.
“El tungsteno tiene una característica que lo hace especialmente interesante para Colombia: es un mineral que conecta la geología con la industria y la tecnología. El reto no debería ser solamente extraerlo, sino generar conocimiento y valor agregado alrededor de toda su cadena productiva.”, señaló el PhD. Robinson Andrés Mancilla Estupiñán, coordinador de la Especialización en Gestión Ambiental en la Industria Minera y Petrolera – UDES.
El tungsteno normalmente no se encuentra como metal libre en la naturaleza. Los principales minerales de interés económico son la scheelita (CaWO₄) y la wolframita.
Figura 1. Scheelita: el mineral portador de tungsteno
Fuente: U.S. Geological Survey (USGS). Esta fotografía muestra scheelita, uno de los principales minerales de los que se obtiene tungsteno. La imagen está declarada Public Domain, por lo que es especialmente apropiada para una publicación institucional
Por esta razón, su aprovechamiento comienza con una adecuada caracterización geológica y mineralógica que permita determinar dónde está el tungsteno, en qué concentración se encuentra y cómo está asociado con la roca.
Dependiendo de las características del depósito, el proceso podría incluir:
La selección del proceso dependerá del tipo de depósito y de estudios metalúrgicos específicos. No existe una única tecnología de extracción aplicable a todos los yacimientos de tungsteno.
Figura 2. Mineralización de scheelita (CaWO₄) asociada al proyecto Apollo, Guayabales, Caldas, Colombia
Fuente: Collective Mining, 2026.
El principal desafío para Colombia no será únicamente determinar cuánto tungsteno existe, sino establecer cómo aprovecharlo con el menor impacto ambiental posible.La gestión ambiental debería comenzar desde la etapa de exploración e incluir estudios de línea base, manejo eficiente del agua, control de sedimentos, estabilidad de depósitos de estériles y relaves, reducción del consumo energético, tratamiento de aguas y monitoreo permanente de suelo, aire y fuentes hídricas.
Además, la geometalurgia puede ayudar a seleccionar métodos de beneficio más eficientes y reducir la generación de residuos desde el diseño del proyecto.
“La minería de tungsteno debe pensarse bajo el principio de prevención. Si desde el comienzo conocemos la mineralogía, el comportamiento de los residuos, el consumo de agua y las características del territorio, podemos diseñar procesos mucho más eficientes y reducir significativamente los riesgos ambientales”, añadió Robinson Andrés Mancilla Estupiñán, coordinador de la Especialización en Gestión Ambiental en la Industria Minera y Petrolera, UDES.
Si los estudios futuros confirman un depósito económicamente viable, Colombia podría obtener beneficios que van más allá de las regalías. Entre las oportunidades se encuentran la generación de empleo especializado, fortalecimiento de la investigación geológica y minera, desarrollo de tecnologías de procesamiento, creación de cadenas de valor, sustitución parcial de importaciones y participación en mercados internacionales de minerales críticos.
También podría abrirse una oportunidad para que universidades, centros de investigación y empresas trabajen en nuevas tecnologías de concentración, recuperación y reciclaje de tungsteno.
“El verdadero beneficio para Colombia estaría en avanzar de una economía que simplemente extrae minerales hacia una que también los caracteriza, procesa, transforma y desarrolla tecnología alrededor de ellos. El tungsteno puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la ciencia, la ingeniería y la industria nacional, siempre que su aprovechamiento esté acompañado de una gestión ambiental rigurosa”, señaló Mancilla Estupiñán.
El hallazgo de tungsteno en Caldas no significa todavía que Colombia tenga una nueva gran mina. Antes será necesario determinar la extensión y continuidad de la mineralización, sus recursos y reservas, las condiciones de extracción, la recuperación metalúrgica, la viabilidad económica y los impactos ambientales asociados.
Pero sí abre una conversación importante.
Colombia cuenta con recursos minerales que pueden adquirir mayor relevancia en un mundo donde las cadenas de suministro de materias primas críticas son cada vez más estratégicas.
El desafío será convertir ese potencial geológico en conocimiento, tecnología, empleo, valor agregado y desarrollo, sin trasladar los costos ambientales a las generaciones futuras.
El tungsteno puede estar oculto en una roca. El verdadero reto es descubrir cómo convertirlo en una oportunidad para Colombia sin comprometer su territorio.
Escrito por: Robinson Andrés Mancilla Estupiñán, coordinador de la Especialización en Gestión Ambiental en la Industria Minera y Petrolera, UDES.
Universidad de Santander UDES. Vigilada Mineducación.
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