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Estudiantes de diferentes programas como Ingeniería Ambiental, Especialización en Gestión Ambiental en la Industria Minería y Petrolera y de la Especialización en Geotecnia Ambiental, participaron en una experiencia académica que integró geología, geotecnia, ambiente y actividad petrolera durante un recorrido por Santander.
En el marco del módulo Geología Ambiental de la Especialización en Geotecnia Ambiental de la Universidad de Santander (UDES), se desarrolló una salida técnica desde Bucaramanga hacia diferentes escenarios del Magdalena Medio santandereano, con el propósito de fortalecer el aprendizaje mediante el reconocimiento directo de fenómenos y procesos geológicos, geotécnicos y ambientales presentes en el territorio. La actividad estuvo a cargo del PhD. Robinson Andrés Mancilla Estupiñán, director de la Especialización en Geotecnia Ambiental y de la Especialización en Gestión Ambiental en la Industria Minera y Petrolera, quien orientó el recorrido y las actividades de interpretación desarrolladas en cada estación.
La salida se concibió como un ejercicio transversal entre programas de pregrado y posgrado, permitiendo que los estudiantes relacionaran los conocimientos adquiridos en el aula con situaciones reales asociadas a la geología, la estabilidad del terreno, los recursos hídricos, los ecosistemas, la actividad petrolera y la gestión ambiental.
“La importancia de estas salidas técnicas está precisamente en llevar el conocimiento del aula al territorio. La geología, la geotecnia y la gestión ambiental no pueden analizarse de manera aislada; en campo los estudiantes pueden observar cómo estos componentes interactúan y cómo las actividades humanas transforman el territorio”, destacó el PhD. Robinson Andrés Mancilla Estupiñán.
El recorrido contempló cinco estaciones, seleccionadas para abordar diferentes componentes de la relación entre geología, ambiente, infraestructura y actividad petrolera.

La primera estación correspondió a la Formación La Luna, donde se desarrolló un ejercicio de reconocimiento geológico directamente sobre el terreno. Los estudiantes identificaron diferentes tipos de rocas sedimentarias, entre ellas margas y rocas con presencia de materia orgánica, analizando sus características y su relación con los procesos de generación de hidrocarburos. Durante la actividad también se estudiaron las características del ambiente de depositación de la formación y se reconocieron estructuras geológicas como fallas, relacionando la disposición de las unidades rocosas con los procesos tectónicos que han intervenido en su configuración. Como parte de la práctica se realizó la prueba con ácido clorhídrico (HCl) al 37 porciento de pureza, observando la efervescencia característica de materiales con componentes carbonatados. También se analizaron concreciones calcáreas y otros rasgos que permitieron relacionar la composición de las rocas con su origen y evolución geológica.
La estación permitió integrar conceptos de litología, sedimentología, ambientes de depositación, carbonatos, materia orgánica, estructuras geológicas y sistema petrolífero, comprendiendo por qué determinadas unidades geológicas pueden constituir rocas generadoras de hidrocarbur

La segunda estación se realizó en el Embalse Topocoro, donde el análisis se orientó hacia la interacción entre las condiciones naturales del terreno y la construcción de grandes obras de infraestructura. Desde el componente geotécnico se abordaron aspectos relacionados con la estabilidad y estabilización de taludes, así como los procesos de erosión y los posibles movimientos en masa asociados a las condiciones geológicas, geomorfológicas e hidráulicas del territorio. Desde la perspectiva ambiental se analizaron las transformaciones generadas por la conformación del embalse, incluyendo la pérdida de cobertura vegetal y los procesos de deforestación, la modificación del paisaje y las alteraciones sobre los hábitats de diferentes especies de fauna y flora. También se discutieron posibles modificaciones de las condiciones locales del entorno, incluyendo la generación de microclimas, así como cambios en los ecosistemas acuáticos y la presencia o introducción de especies de peces que pueden generar presiones sobre las especies nativas.
De esta manera, el embalse se convirtió en un escenario para comprender que una obra de infraestructura no solamente implica un desafío de ingeniería, sino también transformaciones sobre el paisaje, los ecosistemas, los recursos hídricos y las dinámicas ambientales del territorio.

La tercera estación correspondió a un afloramiento natural de hidrocarburos en el Campo 23, donde los estudiantes observaron directamente la manifestación de hidrocarburos en superficie y analizaron su relación con los procesos geológicos de migración.
El ejercicio permitió explicar cómo los hidrocarburos pueden desplazarse a través de fracturas, discontinuidades y zonas de mayor permeabilidad, estableciendo una conexión entre las estructuras geológicas observadas durante el recorrido y los elementos que conforman un sistema petrolífero. La observación también permitió incorporar la perspectiva ambiental. Se analizaron las posibles consecuencias de una manifestación natural de hidrocarburos sobre el suelo, la vegetación, las aguas superficiales y los organismos terrestres y acuáticos, considerando que los efectos dependen de la composición del hidrocarburo, su concentración y las condiciones de exposición.
Asimismo, se discutieron potenciales escenarios de exposición para las comunidades humanas, asociados al contacto directo, vapores o al consumo de agua o alimentos afectados, resaltando la importancia del monitoreo, la evaluación del riesgo y la gestión ambiental.
Ciénaga Miramar: agua, ecosistemas y presiones antrópicas

La cuarta estación fue la Ciénaga Miramar, escenario que permitió analizar las relaciones entre ecosistemas acuáticos, crecimiento urbano y actividad petrolera en Barrancabermeja.
Durante la visita se abordaron las diferentes presiones que pueden afectar este tipo de ecosistemas, entre ellas el vertimiento de aguas residuales domésticas, el manejo inadecuado de residuos, la transformación de los sistemas de drenaje, la sedimentación y las presiones históricas asociadas al desarrollo urbano e industrial de la zona. Se explicó cómo el ingreso de materia orgánica y nutrientes puede favorecer procesos de eutrofización, modificar las condiciones de oxígeno del agua y afectar las comunidades acuáticas. La estación también permitió comprender que la evaluación ambiental de un territorio debe considerar las diferentes actividades y procesos que actúan de manera acumulativa, evitando atribuir los cambios ambientales a una única fuente sin contar con evidencia específica.
La ciénaga se abordó, por tanto, como un escenario de aprendizaje sobre calidad del agua, sedimentos, biodiversidad, saneamiento, actividad industrial, expansión urbana y gestión integral del territorio.
Finalmente, los estudiantes realizaron la observación de máquinas de bombeo petrolero, relacionando la infraestructura de producción con los componentes ambientales asociados a la actividad de extracción de hidrocarburos.
En esta estación se abordaron aspectos relacionados con el manejo de suelos, aguas de producción, residuos, emisiones atmosféricas y prevención de derrames, así como la protección de cuerpos de agua y la importancia de contar con medidas de prevención, atención de contingencias, recuperación y, cuando corresponda, procesos de remediación ambiental.
Esta última estación permitió cerrar el recorrido estableciendo una conexión entre los diferentes elementos observados: desde la roca generadora en la Formación La Luna, pasando por los procesos de migración y manifestación natural de hidrocarburos, hasta la infraestructura utilizada para su producción y los desafíos ambientales asociados.
“El recorrido fue diseñado para que los estudiantes pudieran construir una lectura integral del territorio. En cinco estaciones pasamos de estudiar una roca generadora y sus estructuras geológicas a analizar taludes, cuerpos de agua, ecosistemas, manifestaciones naturales de hidrocarburos y finalmente infraestructura petrolera. Esa conexión es fundamental para formar profesionales capaces de tomar decisiones con una visión geológica, geotécnica y ambiental”, explicó el PhD. Robinson Andrés Mancilla Estupiñán.
La salida técnica se consolidó como un espacio de aprendizaje experiencial y transversal, en el que estudiantes de pregrado y posgrado pudieron compartir conocimientos y aproximaciones desde diferentes disciplinas. El ejercicio permitió fortalecer competencias de observación, interpretación del territorio y análisis de problemáticas reales, demostrando la importancia de complementar la formación académica con experiencias directas en campo.
Para la UDES, este tipo de actividades contribuye al propósito de generar procesos de formación en los que el estudiante no solo comprenda los conceptos desde el aula, sino que sea capaz de identificarlos, interpretarlos y relacionarlos con situaciones reales del territorio, particularmente frente a los desafíos asociados al desarrollo de infraestructura, el aprovechamiento de recursos naturales y la gestión ambiental. La experiencia evidencia así la importancia de la articulación entre pregrado y posgrado, y del trabajo académico transversal para comprender integralmente los procesos que configuran el territorio santandereano.
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