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'Santuarios de lo cotidiano', la exposición de la UDES que explora la fe en Santander entre ánimas, milagros y devoción

  • Destacado
  • Lunes, 07 Septiembre 2026 16:28
Fotografía: Juliana Peña

Una botella de agua puede calmar la sed de un ánima. Una vela puede iluminarle el camino. Un ‘milagro’­­, representado como una pequeña medalla, puede guardar una petición y una flor puede mantener cerca el recuerdo de alguien que ya no está. Son objetos cotidianos, pero detrás de ellos habitan formas de creer, pedir, agradecer y cuidar que han permanecido durante generaciones en Santander.

Fotografía: Juliana Peña

Es precisamente ese universo el que explora ‘Santuarios de lo cotidiano': la devoción a las ánimas del purgatorio en Bucaramanga y a San Antonio de Padua en California, Santander’, una exposición de Isabella Toledo y Juan Pablo Reyes, antropólogos graduados de la Universidad de Santander (UDES) e integrantes del KAAAUS (Kolectivo de Antropólogxs y Arqueólogxs Unidos de Santander).

La muestra nació de sus trabajos de grado y de un caminar etnográfico que los llevó a escuchar, observar y acercarse a quienes viven estas prácticas de fe. De un lado, los devotos de San Antonio de Padua en California; del otro, quienes visitan a las ánimas del purgatorio en el Cementerio Central de Bucaramanga.

Dos lugares distintos que, dentro de la exposición, terminaron encontrándose alrededor de experiencias profundamente humanas: la incertidumbre, el miedo, el cuidado y la esperanza de que algo pueda mejorar.

 

Fotografía: Juliana Peña

“Queríamos representar mucho la idea de la cotidianidad como algo también sagrado. Tendemos a dar por sentada la cotidianidad: lo que es caminar todos los días, simplemente hablar, poder comer”, explicó Juan Pablo Reyes.

Durante la apertura, esa idea trascendió las instalaciones. Los asistentes pudieron escoger y colgar un milagro o una petición a San Antonio y entregar flores a las ánimas. Algunos devotos, al encontrarse con la imagen de la Virgen y los elementos que reconocían como parte de su fe, se acercaron espontáneamente a rezar.

La exposición dejó entonces de ser solamente un lugar para observar. También se convirtió, por un momento, en un lugar para creer.

Pedir un milagro y volver para agradece En el santuario de San Antonio de Padua, ubicado en la vereda La Baja de California, Santander, una de las prácticas consiste en colgar 'milagros', que son aquellas pequeñas figuras metálicas o 'medallitas' que representan aquello que los devotos desean pedir.

Fotografía: Juliana Peña

Esta manifestación fue una de las que Juan Pablo Reyes conoció durante su trabajo de campo y trasladó a la exposición.

Hay corazones, partes del cuerpo, figuras femeninas y masculinas e incluso pequeños aviones. Su significado depende de quien los elige: pueden representar una petición por la salud, el amor, una persona o un viaje.u

Fotografía: Juliana Peña

Durante la apertura, los visitantes se acercaron a una instalación que evocaba uno de los muros del santuario, escogieron uno de estos milagros y pudieron colgarlo con su propia intención. “La invitación es que se acerquen, vean los milagros y, si quieren pedir, puedan pensar qué les gustaría colgar. Así pueden ver también el tipo de cosas que la gente le pide a San Antonio”, señaló Reyes al orientar la actividad.

Fotografía: Juliana Peña

Pero la relación con San Antonio no termina cuando se formula una petición. Para el antropólogo, una parte fundamental de esta devoción aparece después: agradecer.

“La relación no es simplemente pedir, no es simplemente decir: ‘Necesito que me ayuden, necesito que me salven, necesito que me den esto’, sino que siempre hay un sentimiento de dar algo de vuelta”, afirmó.

Esa relación se incorpora de tal manera a la cotidianidad de los devotos que Reyes encuentra en ella una cercanía semejante a la que se construye con otras personas.

 

Fotografía: Juliana Peña 

“Considero que en California la relación que hay con San Antonio de Padua es como con un amigo más. Es cotidiana, y eso es lo que queríamos representar”.

En ese mismo universo aparece el agua. Reyes documentó la siembra del agua, una práctica vinculada con el agua bendita de San Antonio y la creación de nuevos nacimientos de agua. Incluso relató que, durante incendios ocurridos en las veredas de California, algunos habitantes utilizaron agua bendita como parte de sus prácticas de fe.

Flores, agua y luz para quienes ya no están

Al otro lado de la exposición aparecen flores, botellas de agua, velas y la Virgen del Carmen.

Son elementos presentes en la investigación de Isabella Toledo sobre las prácticas alrededor de las ánimas del purgatorio en el Cementerio Central de Bucaramanga.

El agua se entrega para aliviar la sed de las ánimas ante la creencia del purgatorio como un lugar de sufrimiento y calor. Las velas ofrecen la luz que puede indicarles el camino. Y las flores mantienen una relación entre quienes permanecen y aquellos que ya no están físicamente.

Fotografía: Juliana Peña

“Hay seres queridos. Hay personas que los devotos de Bucaramanga hemos visitado durante años, a quienes les llevamos flores”, relató Isabella Toledo durante la presentación de su investigación.

Para la antropóloga, estas prácticas permiten alejarse también de la imagen de las ánimas exclusivamente como presencias sobrenaturales asociadas al miedo.

“Las ánimas no son un ente sobrenatural que nos vaya a espantar si no les cumplimos, que nos vaya a castigar o al que debamos temer. Somos nosotros, es nuestro futuro inmediato”, expresó Toledo.

Fotografía: Juliana Peña

La muestra permitió llevar esa reflexión a una acción concreta. En una de las actividades, los asistentes recibieron flores para entregarlas a las ánimas. Antes de hacerlo, Isabella les propuso algo: pensar en las personas que han hecho parte de sus propias vidas.

“Me gustaría que al momento de hacer esto tuvieran en mente a todas las personas a quienes agradecen que ustedes estén aquí hoy”.

Así, una práctica observada durante el trabajo etnográfico dejó de pertenecer únicamente al cementerio. Cada flor podía guardar un nombre, un rostro o un recuerdo diferente.

Fotografía: Juliana Peña

Una exposición cercana a quienes le dieron sentido

Uno de los momentos más significativos para Emerson Buitrago, curador de la exposición y profesor de Antropología de la Universidad de Santander, ocurrió cuando algunos devotos se encontraron con los elementos de la muestra y se acercaron a la Virgen y a los espacios para rezar.

Para Buitrago, esta respuesta evidenció el carácter especial de la exposición: las prácticas llevadas a la sala seguían siendo reconocibles para quienes las viven y conservaban la capacidad de generar una relación espiritual

Fotografía: Juliana Peña

Desde su mirada como curador, la muestra también se distancia de aquellas obras que, por su perfección, pueden sentirse alejadas de la humanidad, distantes o intocables. Aquí, por el contrario, se expuso aquello que nos hace cercanos: objetos, creencias, recuerdos y prácticas que forman parte de la vida de las personas.

Los visitantes no estaban obligados a mirar desde lejos. Podían acercarse, participar, colgar una petición, entregar una flor y, como ocurrió con algunos devotos, rezar.

Fotografía: Juliana Peña

Lo extraordinario de aquello que hacemos todos los días

Fotografías, cuadros impresos en lona e instalaciones permiten que ambos trabajos etnográficos dialoguen en un mismo espacio. De un lado están el agua y los milagros; del otro, las ofrendas y el perdón de las ánimas. En el centro convergen las peticiones y los agradecimientos.‘Santuarios de lo cotidiano’ no busca establecer una única manera de entender la fe. Por el contrario, pone en diálogo distintas prácticas para encontrar aquello que puede resultar común incluso desde la diferencia.

El miedo. La ausencia. El deseo de cuidar. La necesidad de sentirnos cuidados. La gratitud. La esperanza.

Fotografía: Juliana Peña

Quizá por eso, después de recorrer la exposición, las pequeñas figuras metálicas dejan de parecer únicamente objetos. Lo mismo sucede con una botella de agua, una vela o una flor.

Cada una puede guardar una historia.

Una petición que alguien decidió no contar. Un agradecimiento. El recuerdo de una persona.

O, como planteó Juan Pablo Reyes al explicar el sentido que atravesó la construcción de la muestra:

“¿Qué hacemos cuando la cotidianidad se ve afectada, cuando nuestra cotidianidad está siendo atacada por algo que va mucho más allá de nosotros? ¿A quién le pedimos por eso?”.

Consulta aquí el álbum completo

Exposición "Santuarios de lo cotidiano: la devoción a las ánimas de purgatorio en Bucaramanga y a San Antonio de padua en California, Santander"


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