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El programa de Enfermería de la Universidad de Santander (UDES) realizó una nueva jornada de integración de la estrategia ‘Semillas Saludables’, iniciativa comunitaria orientada a fortalecer el bienestar integral de la población mediante acciones de promoción de la salud, prevención de enfermedades y acompañamiento en diferentes ciclos de vida.
Fotografía: María Fernanda Suárez
La actividad reunió a estudiantes, profesores, líderes comunitarios e instituciones aliadas en escenarios de atención desarrollados en la comuna 4 de Bucaramanga, consolidando espacios de aprendizaje experiencial y trabajo colaborativo entre la academia y la comunidad.
Actualmente, la estrategia articula acciones dirigidas a primera infancia, adolescencia, gestantes, adultos y adultos mayores, integrando proyectos como ‘Semillitas’ y ‘Granos de Sabiduría’, enfocados en la atención integral y el fortalecimiento de hábitos saludables en la comunidad.
Fotografía: María Fernanda Suárez
Para Martha Liliana Gómez Rojas, profesora del programa de Enfermería y líder extensionista de ‘Semillas Saludables’, el impacto de esta estrategia es “brindar atención integral a toda la población y seguir vinculando diferentes programas académicos para llegar de manera más amplia a las necesidades de la comunidad y fortalecer el bienestar de todos los ciclos de vida”, afirmó.
Fotografía: María Fernanda Suárez
El programa se ha consolidado como un referente de trabajo comunitario y formación práctica para los estudiantes del área de la salud. De acuerdo con Miriam del Carmen Galvis Silva, profesora del programa de Enfermería y coordinadora del área comunitaria:
“Tenemos más de 25 años trabajando en la comunidad y hoy podemos decir que muchas familias se han vinculado al programa, convirtiéndose en multiplicadoras de hábitos saludables y promoción de la salud en todos los ciclos de vida”, destacó.
Fotografía: María Fernanda Suárez
La jornada integró actividades lideradas por estudiantes de diferentes semestres del programa de Enfermería, quienes desarrollaron intervenciones relacionadas con salud mental, salud sexual, atención al adulto mayor, enfermedades transmitidas por vectores y valoración integral de adolescentes, entre otros componentes orientados desde la Atención Primaria en Salud (APS).
Asimismo, participaron programas académicos como Fisioterapia y Terapia Ocupacional, fortaleciendo el trabajo interdisciplinario y la atención integral desde diferentes competencias profesionales.
Fotografía: María Fernanda Suárez
En este sentido, Betty Larios Martínez, profesora de Fisioterapia, resaltó el valor del trabajo interprofesional:
“Cada programa aporta desde sus competencias para generar acciones de educación, valoración y promoción de la salud dirigidas a poblaciones como adultos mayores, gestantes y niños, fortaleciendo así el bienestar comunitario”, señaló.
Fotografía: María Fernanda Suárez
María José Parra, estudiante de sexto semestre de Enfermería, destacó que estas actividades fortalecen la formación académica y sensibilizan a los futuros profesionales frente a la importancia de la prevención de enfermedades.
“Estas experiencias nos permiten entender las realidades de la comunidad y reconocer la importancia de la promoción de salud y prevención de enfermedades, especialmente en enfermedades crónicas que pueden tratarse a tiempo si existe acompañamiento y educación adecuada”, expresó.
Fotografía: María Fernanda Suárez
Por su parte, Leidy Yolanda Blanco Zúñiga, profesora del programa de Enfermería, señaló que el trabajo desarrollado con adultos mayores y comunidades educativas busca fortalecer no solo el bienestar físico, sino también el acompañamiento emocional y social de las poblaciones intervenidas.
“La idea es que las personas mantengan hábitos saludables y continúen siendo agentes activos dentro de sus familias y comunidades, promoviendo entornos más saludables desde la educación y el acompañamiento integral”, afirmó.
Fotografía: María Fernanda Suárez
El programa también cuenta con el respaldo de aliados estratégicos como el Instituto de Salud de Bucaramanga, líderes y ediles de la comuna 4, juntas de acción comunal y fundaciones como Funtaluz y AVAC, organizaciones que han permitido ampliar el alcance de las actividades y fortalecer los procesos de intervención comunitaria.
Con este tipo de iniciativas, la UDES continúa consolidando espacios de aprendizaje experiencial y proyección social que fortalecen la formación integral de los futuros profesionales de la salud y promueven la construcción de comunidades más saludables y participativas.
Por: María Fernanda Suárez Sánchez
La Universidad de Santander (UDES) recibió la certificación VERSA S.E.R., un reconocimiento que valida que el 100 % de la energía utilizada por la institución durante los años 2023 y 2024 provino de fuentes renovables y sostenibles.
La certificación acredita que el 3 % de la energía consumida por la Universidad corresponde a autogeneración mediante paneles solares instalados en el campus, mientras que el 97 % restante proviene de energía renovable certificada.
Fotografía: Daniel Torrado
El sello VERSA S.E.R. verifica, a través de auditorías y procesos de trazabilidad energética, qué porcentaje de la energía utilizada por una organización tiene origen renovable, como fuentes solares, eólicas o hidroeléctricas. Para ello, se apoya en certificados y bonos verdes que garantizan el origen limpio de la electricidad.

Patricia Plata Delgado, Coordinadora de Gestión Ambiental de la UDES Bucaramanga, explicó que este resultado hace parte de las acciones institucionales enfocadas en sostenibilidad y eficiencia energética.
“El 3 % de nuestra energía corresponde a autogeneración a través de paneles solares y el 97 % restante cuenta con respaldo de energía limpia, validad mediante certificados I-REC (Certificados Internacionales de Energía Renovable)”, señaló.
Plata Delgado indicó que la energía adquirida a Empresas Públicas de Medellín (EPM) cuenta con certificación de origen renovable, lo que permite garantizar que el consumo energético institucional está respaldado por fuentes sostenibles.
Además, destacó que esta gestión contribuye directamente a la reducción de emisiones asociadas al consumo eléctrico.

“El alcance 2 está relacionado con las emisiones indirectas derivadas del uso de energía. Gracias a este modelo de abastecimiento, la Universidad de Santander, en su campus Bucaramanga, mantiene huella de carbono cero en este indicador”, afirmó.
Este reconocimiento se suma a otros avances ambientales alcanzados por la Universidad, como la certificación Carbono Neutro obtenida en sus campus de Bucaramanga, Cúcuta y Valledupar, resultado de procesos de medición, reducción y compensación de emisiones de gases de efecto invernadero. Estas acciones hacen parte de la estrategia institucional UDES Verde, enfocada en fortalecer prácticas sostenibles y una gestión ambiental basada en resultados verificables.
La plazoleta Caracolí de la Universidad de Santander (UDES) se convirtió en un escenario de encuentro, creatividad y expresión durante la jornada “Semillas del Verso: Picnic, Snack & Slam”, una actividad liderada por el programa de Instrumentación Quirúrgica que reunió a estudiantes, profesores y gestores culturales alrededor de la poesía, la oralidad y la escritura creativa.
La iniciativa hizo parte de “Bajo la Sombra del Caracolí”, una apuesta por resignificar los espacios abiertos de la Universidad y transformarlos en lugares de creación, escucha e intercambio de experiencias. A través de un formato tipo picnic, acompañado de snacks y espacios de slam poetry, los participantes compartieron emociones, reflexiones y relatos construidos desde la palabra hablada y escrita.
Fotografía: María Fernanda Suárez Sánchez
Durante el semestre, estudiantes del programa participaron en diferentes talleres de escritura creativa enfocados en poesía y microcuento, guiados por integrantes de Slam Santanderes. El proceso buscó brindar espacios alternativos para la expresión emocional y el bienestar estudiantil.
Sandra Milena Rivero Tapia, líder extensionista del programa de Instrumentación Quirúrgica y organizadora del evento, destacó que la jornada permitió generar un espacio de encuentro donde la palabra y la creatividad se convirtieron en herramientas de bienestar y transformación. “Fue un encuentro donde las palabras encontraron tierra fértil para florecer y cada voz sembró emociones, historias y esperanza”, expresó.
Fotografía: María Fernanda Suárez Sánchez
Además, resaltó el valor de la educación experiencial como complemento de la formación académica.
“La educación no solo vive en las aulas; también nace en los espacios donde se siente, se escucha y se experimenta. La educación experiencial transforma, conecta y deja huellas profundas en quienes se atreven a vivirla”, afirmó.
Rivero Tapia también señaló que las actividades permitieron reflexionar sobre el poder de la poesía y la escritura para fortalecer la sensibilidad y la empatía. “Comprendimos que la poesía no solo se escribe: también sana, une y despierta conciencia. Cada palabra compartida fue una semilla capaz de inspirar resiliencia, sensibilidad y nuevas formas de mirar el mundo”, añadió.
Finalmente, celebró la realización de este tipo de escenarios dentro de la Universidad. “Estos espacios permiten aprender desde la emoción, la creatividad y la humanidad, donde nuevas voces descubren que tienen el poder de transformar realidades a través del arte y la palabra”, concluyó.
Natalia Rodríguez, coordinadora de Slam Poético Santanderes, explicó que las actividades estuvieron orientadas a sacar a los estudiantes de la rutina académica y ofrecerles nuevas maneras de expresarse.
“En esta actividad estamos mostrando el trabajo realizado por los estudiantes durante dos ciclos desarrollados en este semestre. Los estudiantes de Instrumentación Quirúrgica tuvieron la oportunidad de explorarse a sí mismos y descubrir nuevas maneras de escribir, a través de sesiones de poesía y microcuento”, explicó.
Fotografía: María Fernanda Suárez Sánchez
Asimismo, señaló que el principal objetivo fue generar espacios distintos a la rutina académica. “Muchos estudiantes manifestaron que esta experiencia les permitió dispersarse un poco de las exigencias cotidianas, como parciales y trabajos académicos. Sentimos que así logramos aportar también a su bienestar y calidad de vida”, afirmó.
La programación incluyó dinámicas de reflexión sobre la niñez interior, talleres de escritura creativa y ejercicios de intercambio emocional entre los participantes, permitiendo fortalecer la empatía y la escucha entre los asistentes.
La jornada también contó con la participación especial de Andrelly Moreno, cantante, actriz, poeta y artista plástica, quien enriqueció el encuentro artístico con una presentación que integró música y poesía. A través de sus interpretaciones musicales y la declamación de sus poemas, compartió con los asistentes una experiencia cargada de sensibilidad y expresión creativa, en sintonía con el propósito de promover el arte como herramienta de conexión, bienestar y transformación social.
Fotografía: María Fernanda Suárez Sánchez
Andrea Melissa Garcés Salcedo, gestora cultural de Slam Santanderes, explicó que las actividades iniciaron con una activación enfocada en la reflexión personal y emocional de los participantes.
“Realizamos una dinámica con post it, donde los participantes respondían preguntas y se llevaban un mensaje para reflexionar en casa, por ejemplo, qué le dirían a su niña interior. Fue una experiencia muy significativa y emotiva”, comentó.
Además, destacó que la jornada permitió fortalecer la empatía y la conexión entre los asistentes mediante ejercicios de escritura y socialización de experiencias.
“Los estudiantes escribieron cuentos, poemas y textos libres, y el propósito de la actividad fue compartir esas creaciones y generar empatía a través de las emociones y las historias de los demás”, añadió.
Fotografía: María Fernanda Suárez Sánchez
Por su parte, Emerson Andrés Buitrago, profesor del programa de Antropología, resaltó el valor humano y simbólico de estos espacios de encuentro alrededor de la palabra.
“El slam también es un ritual; un espacio donde compartimos emociones, memorias y formas de ver el mundo, algo que nos acompaña desde que el Homo sapiens es Homo sapiens”, expresó.
Asimismo, indicó que este tipo de iniciativas permiten recuperar escenarios de escucha y construcción colectiva. “En tiempos donde, como advierte Byung-Chul Han, perdemos cada vez más espacios de encuentro y escucha, promover el slam poético es también una forma de resistencia y de construcción de comunidad”, agregó.
La actividad hace parte del interés de la Universidad de Santander, UDES, para la promoción de escenarios culturales y experienciales que complementan la formación académica y favorecen el bienestar integral de la comunidad universitaria.
Fotografía: María Fernanda Suárez Sánchez
Bajo la sombra del emblemático Caracolí, cada verso compartido se convirtió en una oportunidad para dialogar, crear memoria y fortalecer los vínculos humanos a través del arte y la palabra.
Con el propósito de fortalecer las competencias clínicas, técnicas y actitudinales de los estudiantes antes del inicio de sus prácticas formativas, el programa de Instrumentación Quirúrgica de la Universidad de Santander (UDES) realizó la 'I Olimpiada de Simulación en Instrumentación Quirúrgica', una estrategia académica dirigida a estudiantes de cuarto semestre.
La actividad se desarrolló como un escenario de aprendizaje experiencial que permitió consolidar conocimientos, habilidades y destrezas fundamentales para el desempeño en contextos hospitalarios. A través de estaciones de simulación y ejercicios prácticos, los participantes enfrentaron situaciones que recrearon condiciones reales del entorno quirúrgico y asistencial.
Fotografía: Ana María Gómez Navarro
Durante la jornada, los estudiantes fortalecieron competencias relacionadas con la toma de decisiones, el pensamiento crítico, la resolución de situaciones clínicas y la aplicación integrada del conocimiento, favoreciendo una transición más segura y contextualizada hacia las prácticas clínicas de quinto semestre.
Fotografía: Ana María Gómez Navarro
Asimismo, las olimpiadas promovieron el desarrollo de habilidades comunicativas, liderazgo, organización y trabajo en equipo, competencias fundamentales para el desempeño profesional dentro de los servicios de salud y para la atención segura de los pacientes.
Fotografía: Ana María Gómez Navarro
La estrategia también generó espacios de sana competencia, cooperación e intercambio de experiencias académicas entre estudiantes y profesores, fortaleciendo la confianza, la seguridad en el desempeño y el aprendizaje colaborativo.
Fotografía: Ana María Gómez Navarro
De acuerdo con el programa académico, esta iniciativa hace parte de la apuesta por metodologías activas de enseñanza y por el fortalecimiento de la simulación clínica como herramienta pedagógica para la formación de profesionales más seguros, competentes y comprometidos con la atención humanizada.
La Universidad de Santander (UDES), a través de Bienestar Institucional, realizó la muestra artística de cierre de semestre, un espacio que permitió visibilizar el talento, la creatividad y los procesos de formación desarrollados por estudiantes y colaboradores vinculados a los talleres y grupos culturales de la Institución.
Fotografía: María Fernanda Suárez Sánchez
La jornada inició con una exposición artística en la que estudiantes de los talleres de caricatura, diseño de letras, tejido, bordado, tarjetería y origami presentaron los trabajos elaborados durante el semestre.
Fotografía: María Fernanda Suárez Sánchez
Las muestras incluyeron piezas tejidas y bordadas, figuras tridimensionales en papel, caricaturas, así como obras realizadas en técnicas como óleo, acuarela y carboncillo, reflejando el aprendizaje y la dedicación de los participantes en cada uno de los procesos formativos.
Fotografía: Daniel Torrado
Durante la tarde, la programación continuó con las presentaciones de los grupos culturales institucionales, quienes compartieron con la comunidad universitaria el resultado de su trabajo artístico desarrollado a lo largo del periodo académico.
La agenda incluyó la participación de la agrupación de tamboras Alma y Tambó UDES, el grupo Danzas Cacique, Barco Teatro, el Coro UDES y la Tuna, además de las presentaciones de la Banda de Rock UDES y la agrupación musical LA 70, encargadas de cerrar la jornada.
Fotografía: Daniel Torrado
La muestra también permitió destacar los espacios culturales dirigidos a profesores, administrativos y directivos interesados en fortalecer habilidades artísticas o integrarse a agrupaciones institucionales. En este sentido, la agrupación LA 70 se consolidó como ejemplo del talento y la participación de los colaboradores UDES en los procesos culturales promovidos por Bienestar Institucional.
Fotografía: Daniel Torrado
Con este tipo de iniciativas, la Universidad de Santander continúa fortaleciendo espacios de formación integral que promueven la expresión artística, la creatividad, el sentido de pertenencia y la participación de la comunidad universitaria, consolidando la cultura como un componente fundamental de la vida institucional.
Por: María Fernanda Suárez Sánchez
Entre pinturas, conversaciones y ejercicios de reflexión, 76 jóvenes del barrio Barro Blanco, en Piedecuesta, encontraron un espacio para hablar de sus emociones, compartir experiencias y descubrir que el bienestar también se construye en comunidad.
Durante el primer semestre de 2026, la Universidad de Santander (UDES), a través del proyecto Maquilando Felicidad y en alianza con la Fundación Marie Poussepin, desarrolló un proceso de acompañamiento enfocado en la promoción y el cuidado de la salud mental con estudiantes del Colegio Luis Enrique Figueroa.
El proceso contó con el liderazgo de Natalia Villamizar, psicóloga y magíster en Psicología Clínica y de Familia, vinculada al programa de Psicología de la Universidad de Santander, quien lideró espacios orientados al fortalecimiento de habilidades emocionales, comunicativas y de afrontamiento.
La estrategia hace parte del trabajo que la UDES viene desarrollando desde hace cuatro semestres con esta comunidad en temas relacionados con salud mental y bienestar.
“Durante este tiempo hemos podido construir vínculos de confianza con la comunidad y reconocer las necesidades de los jóvenes desde sus propias experiencias. En esta ocasión quisimos enfocar el proceso en ellos, generando espacios cercanos para hablar de emociones, bienestar y apoyo colectivo”, explicó Villamizar.
Fotografía: suministrada
Los participantes, provenientes de Barro Blanco y sectores aledaños, hicieron parte de encuentros experienciales y participativos diseñados para promover el autoconocimiento, la expresión emocional y la construcción de herramientas de cuidado en salud mental.
Uno de los espacios más significativos fue ‘Emoción-Arte: el arte de entender el cuerpo y las emociones’, un taller donde el arte se convirtió en una herramienta para reconocer sentimientos, expresar vivencias y comprender la relación entre cuerpo, emociones y bienestar.
A través de actividades creativas, los participantes exploraron formas de comunicar aquello que muchas veces resulta difícil poner en palabras.
La iniciativa también incluyó el taller ‘Comunicarte: Mi caja de herramientas – Estrategias de Navegación’, enfocado en fortalecer habilidades de comunicación, regulación emocional y construcción de recursos personales para enfrentar situaciones cotidianas.
Más allá de las actividades, el proceso permitió crear espacios de escucha y confianza entre los participantes. Los jóvenes fortalecieron habilidades sociales, aprendieron estrategias para afrontar momentos difíciles y reconocieron la importancia del apoyo del otro como parte del cuidado emocional.
Fotografía: suministrada
Uno de los momentos más representativos fue la construcción y socialización de una ‘caja de herramientas’, una actividad en la que cada participante compartió estrategias personales de bienestar y regulación emocional.
Fotografía: suministrada
Allí surgieron conversaciones sobre cómo manejar el estrés, pedir ayuda, expresar emociones y acompañar a otros desde la empatía.
De esta manera, el proyecto no solo promovió aprendizajes individuales, sino también experiencias colectivas de cuidado y construcción de redes de apoyo desde una perspectiva cercana y significativa para los adolescentes y jóvenes de Piedecuesta.
Durante el mes de abril, el programa de Licenciatura en Educación Infantil de la Universidad de Santander (UDES) lideró y apoyó diversas actividades académicas, institucionales y comunitarias en el marco de la conmemoración del Día de la Niñez, una fecha que busca sensibilizar a la sociedad sobre la importancia del bienestar infantil y la garantía de los derechos de niños y niñas.

Las iniciativas desarrolladas permitieron fortalecer la formación práctica de los estudiantes, al tiempo que promovieron espacios de recreación, aprendizaje y reconocimiento de la infancia en diferentes contextos educativos y sociales.
La primera de estas actividades se realizó el 17 de abril, durante la celebración organizada por Bienestar Institucional para los hijos e hijas de los colaboradores de la Universidad.

En esta jornada, estudiantes de tercer semestre diseñaron y desarrollaron experiencias recreativas dirigidas a niños entre los 3 y 6 años, mediante el uso del gimnasio de espuma y materiales didácticos elaborados bajo principios de la metodología ‘Montessori’.
Asimismo, apoyaron actividades de pintucaritas, para las cuales recibieron formación previa orientada por profesores del programa.

La actividad contó además con la participación de una estudiante de quinto semestre y una estudiante en movilidad académica internacional de la Universidad César Vallejo de Perú, quienes acompañaron las actividades dirigidas a niños entre los 7 y 12 años. En total, la jornada benefició a 62 participantes.

Posteriormente, el 28 de abril, estudiantes de quinto semestre y la profesora Mayra Sierra lideraron una salida pedagógica en la Institución Educativa Aurelio Martínez Mutis, sede B La Piloto, donde presentaron una obra de teatro enfocada en el cuidado del medio ambiente.
La actividad estuvo dirigida a estudiantes de preescolar y básica primaria, integrando la educación ambiental con la celebración del Día de la Niñez.

Como cierre de la programación, el 30 de abril se realizó la conmemoración institucional del Día del Niño en la Plazoleta Caracolí UDES. La actividad fue liderada por estudiantes de primero y tercer semestre, junto con las profesoras María Victoria Ortiz, Lucero Remolina y Jenny Martínez, quienes promovieron dinámicas orientadas al reconocimiento de los derechos de la niñez establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU.

Durante la jornada, la comunidad universitaria participó en actividades recreativas tradicionales como juegos de mesa, canicas y salto de cuerda, generando espacios de integración y reflexión sobre la importancia de proteger y garantizar los derechos de la infancia.

Con estas acciones, la Licenciatura en Educación Infantil reafirma su compromiso con la formación integral de futuros educadores, promoviendo experiencias que fortalecen las competencias académicas, el relacionamiento con el entorno social y la comprensión de las realidades que viven los niños y niñas en diferentes contextos.
La Universidad de Santander (UDES), a través de UDESTEC, su Centro de Formación Técnico y Tecnológico, realizó la jornada de inducción para los estudiantes que iniciarán su proceso académico en los programas técnicos laborales ofertados durante el periodo mayo de 2026.
La actividad permitió que los nuevos estudiantes conocieran servicios institucionales como Bienestar Institucional, Biblioteca y Registro y Control Académico, además de recorrer las instalaciones y recibir orientación sobre su proceso formativo.La apertura de esta nueva cohorte también evidenció el crecimiento sostenido que ha tenido la oferta de técnicos laborales de la UDES durante su primer año de funcionamiento.
Fotografía: Daniel Torrado
En esta ocasión, la institución inició clases con 61 estudiantes distribuidos en siete programas, la cifra más alta alcanzada desde la creación de UDESTEC.
Sergio Augusto Galvis Jaime, jefe de Mercadeo Institucional de la UDES, explicó que el proyecto comenzó en marzo de 2025 con apenas nueve estudiantes en el Técnico Laboral por Competencias en Auxiliar de Clínica Veterinaria.
“Hoy, en mayo de 2026, ya abrimos siete programas con 61 estudiantes matriculados”, destacó.
El crecimiento ha sido progresivo. En agosto de 2025 la oferta aumentó a dos programas y 16 estudiantes; posteriormente, en enero de 2026, se abrieron cuatro programas con 41 matriculados.
Ahora, además de consolidar programas como el Técnico Laboral por Competencias en Auxiliar de Clínica Veterinaria y el Técnico Laboral en Auxiliar de Educación para la Primera Infancia, la Universidad de Santander incorporó nuevas opciones como el Técnico Laboral en Auxiliar Administrativo, Técnico Laboral en Auxiliar de Avalúos, Técnico Laboral en Auxiliar de Servicios de Recreación y Deportes y el Técnico Laboral en Manejo de Herramientas para Codificación de Software.
Fotografía: Daniel Torrado
Entre los programas con mayor demanda se encuentran el Técnico Laboral por Competencias en Auxiliar de Clínica Veterinaria, el Técnico Laboral en Auxiliar de Educación para la Primera Infancia y el Técnico Laboral en Instalación y Mantenimiento de Sistemas Solares Fotovoltaicos.
De acuerdo con Galvis Jaime, el interés por este tipo de formación responde a las nuevas dinámicas de los jóvenes y profesionales, quienes buscan alternativas académicas más cortas y enfocadas en la inserción laboral.
“Los jóvenes quieren programas cortos para empezar a trabajar rápidamente, pero también hay profesionales graduados que buscan complementar sus conocimientos en nuevas áreas”, señaló.
Fotografía: Daniel Torrado
Actualmente, UDESTEC cuenta con 12 programas técnicos laborales y ya expandió su presencia a ciudades como Cúcuta y Valledupar.
Otra de las características destacadas de esta modalidad es la flexibilidad en sus calendarios académicos. A diferencia de los programas de pregrado tradicionales, los técnicos laborales abren nuevas cohortes cada cuatro meses, permitiendo ingresos en enero, mayo y septiembre.
Las inscripciones para el próximo periodo académico estarán habilitadas desde el primero de junio y las clases iniciarán en septiembre.
La Universidad de Santander (UDES) realizó con éxito la IV Feria del Libro “Vive Libro UDES 2026”, un espacio académico y cultural que durante los días 13, 14 y 15 de mayo reunió a estudiantes, profesores, administrativos y comunidad en general alrededor de la lectura, la escritura, el arte y el intercambio de conocimientos.
La iniciativa, liderada por la Biblioteca UDES, se desarrolló en diversos escenarios del campus Bucaramanga, entre ellos la Plazoleta Caracolí, la Plazoleta Rita, el Auditorio Yariguíes, la Sala Ágataes y la Sala de Profesores, permitiendo la participación activa de la comunidad universitaria en una programación orientada a fortalecer la formación integral y la apropiación cultural.
Durante las tres jornadas, los asistentes participaron en conferencias, talleres artísticos y literarios, concursos, exposiciones y muestras editoriales que promovieron la reflexión, la creatividad y el acceso al conocimiento desde diferentes áreas del saber.
Fotografía: Shirly Núñez
Uno de los espacios principales de la feria fue la muestra editorial, que contó con la presencia de editoriales nacionales como Alpha Editorial, e-libro, El Bibliotecólogo, Ediciones Modernas, Ediciones de la U, Díaz de Santos, InterNova, Médica Panamericana, Temis y Klasse Editorial. Este escenario permitió a estudiantes y profesores conocer novedades bibliográficas, textos especializados y recursos académicos de apoyo para los diferentes programas de formación.
La agenda académica también incluyó conferencias sobre cultura financiera, inteligencia artificial aplicada a la educación y proyectos editoriales, abordando temas relacionados con los desafíos actuales de la enseñanza, la innovación tecnológica y las dinámicas del conocimiento en entornos digitales.
Fotografía: Shirly Núñez
Asimismo, la feria promovió escenarios para fortalecer las competencias comunicativas y creativas mediante talleres como “Semillas: memorias que llevan vida”, “Arte, naturaleza y letras”, “Taller de dibujo manga” y el taller de lectura y escritura “Cómo leer y escribir un poema”, actividades que fomentaron la participación y el aprendizaje de los asistentes.
La programación también incluyó concursos de ortografía y cuento corto, actividades que incentivaron la escritura, la lectura y el desarrollo de habilidades comunicativas en los participantes. De igual manera, se realizó la inauguración de la exposición “Producción Intelectual UDES”, un espacio dedicado a visibilizar el trabajo investigativo y académico desarrollado por profesores e investigadores de la Universidad.
A través de este espacio, los asistentes pudieron acercarse a las experiencias, procesos y reflexiones de algunos autores y profesores participantes, generando momentos de diálogo e intercambio alrededor de la investigación, la creación académica y el impacto del conocimiento en diferentes áreas del saber.
La directora de biblioteca Esperanza Rojas destacó la importancia de fortalecer la empatía y el componente humano dentro de la formación universitaria. “La sensibilidad nos ayuda a entender al otro, a tener empatía. Estos espacios buscan humanizar nuestra profesión y recordar que detrás de cualquier disciplina siempre hay personas”, señaló.
Fotografía: Shirly Núñez
“Queremos generar espacios para el fomento de la lectura y la escritura diferentes a lo que está dentro del ámbito académico. A veces la profesión nos vuelve muy rígidos y se nos olvida acercarnos al otro, entenderlo y mantener la sensibilidad frente a las personas”, manifestó Esperanza Rojas Rojas, directora de Biblioteca.
Además de fortalecer los hábitos de lectura y escritura, “Vive Libro UDES 2026” permitió generar espacios de integración y participación cultural dentro del campus universitario, fomentando el pensamiento crítico, la creatividad y el intercambio de experiencias entre los asistentes.
“No queremos que la lectura y la escritura se queden únicamente en lo académico. También queremos que los estudiantes descubran la creatividad, el diálogo y la posibilidad de expresar lo que sienten”, explicó Esperanza Rojas Rojas.
Fotografía sumistrada
Finalmente, la directora de Biblioteca resaltó la importancia de seguir promoviendo este tipo de iniciativas dentro de la vida universitaria. “Desde Biblioteca buscamos generar espacios que despierten la creatividad, la reflexión y nuevas formas de pensar, sacando a los estudiantes de la rutina académica tradicional”, concluyó.
Cada vez que ocurre un sismo y la información comienza a circular en medios de comunicación y plataformas digitales, detrás de los datos sobre magnitud, profundidad y epicentro existe un proceso técnico y científico que funciona de manera permanente. Ese trabajo es realizado por los observatorios sismológicos, sistemas especializados encargados de monitorear el movimiento de la Tierra las 24 horas del día. Aunque muchas personas imaginan un observatorio como un edificio lleno de pantallas y computadores, en realidad se trata de una red de estaciones distribuidas estratégicamente en distintos puntos del territorio. Cada una cuenta con instrumentos diseñados para detectar vibraciones del suelo y transmitir información en tiempo real hacia centros de monitoreo donde los datos son analizados por profesionales especializados. El principal objetivo de estos sistemas es registrar la actividad sísmica, generar información confiable y contribuir a la reducción del riesgo mediante vigilancia continua y comunicación científica.

El equipo fundamental dentro de un observatorio es el sismómetro, un instrumento capaz de registrar movimientos del suelo incluso imperceptibles para las personas. Su funcionamiento se basa en un principio físico relacionado con la inercia. Mientras el terreno vibra, una masa suspendida dentro del instrumento tiende a permanecer relativamente estable. Esa diferencia de movimiento entre el suelo y la masa interna se transforma en señales eléctricas que posteriormente son registradas y analizadas digitalmente. Los sismómetros modernos poseen una sensibilidad extremadamente alta. Además de detectar terremotos lejanos, pueden registrar vibraciones producidas por oleaje oceánico, explosiones controladas o incluso tránsito vehicular cercano si la estación no se encuentra adecuadamente aislada.
Aunque los términos suelen utilizarse como sinónimos, los especialistas distinguen entre sismógrafos y acelerógrafos debido a las funciones específicas de cada uno.
Mientras los sismómetros registran vibraciones pequeñas y distantes, los acelerógrafos se enfocan en movimientos fuertes que pueden afectar construcciones e infraestructura.
Los observatorios funcionan como redes interconectadas de estaciones sísmicas distribuidas en diferentes regiones. Cuando ocurre un sismo, varias estaciones registran el evento casi simultáneamente. Esa información es enviada automáticamente a centros de control donde sistemas computacionales procesan las señales y permiten confirmar que se trata de un evento sísmico real y no de interferencias locales. La localización de un terremoto se realiza mediante el análisis de las ondas sísmicas. Las primeras ondas en llegar son las llamadas ondas P, seguidas por las ondas S. La diferencia de tiempo entre ambas permite calcular la distancia desde cada estación hasta el punto donde ocurrió la ruptura. Cuando al menos tres estaciones registran el evento, el sistema puede triangular la ubicación del hipocentro, es decir, el punto en el interior de la Tierra donde se liberó la energía.
El monitoreo sísmico tiene especial importancia en países ubicados en regiones tectónicamente activas, como Colombia. La actividad sísmica del país está relacionada principalmente con la interacción entre la placa de Nazca y la placa suramericana. En este proceso, conocido como subducción, la placa oceánica se introduce por debajo del continente generando acumulación de esfuerzos que posteriormente pueden liberarse en forma de terremotos.
Esta dinámica tectónica hace parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. Además de la subducción, en Colombia existen sistemas de fallas geológicas activas que también generan sismos en diferentes regiones del territorio nacional.
En Colombia, terremotos históricos como el del Eje Cafetero en 1999 evidenciaron la importancia de la calidad constructiva, la planeación urbana y la preparación comunitaria frente a este tipo de fenómenos. Los expertos señalan que factores como la profundidad del sismo, el tipo de suelo y las características de las edificaciones influyen considerablemente en el nivel de afectación registrado durante un terremoto. Por esta razón, los datos obtenidos por los observatorios no solo sirven para reportar eventos, sino también para fortalecer investigaciones, actualizar modelos de amenaza sísmica y mejorar normas de construcción.
Además de registrar y analizar información, los observatorios cumplen una función educativa y social. Explicar qué significa la magnitud de un sismo, por qué se sintió en determinadas zonas o cómo se comportan las ondas sísmicas ayuda a reducir rumores y combatir la desinformación que suele circular después de un evento.
Los especialistas insisten en que la cultura sísmica se fortalece cuando la población comprende que los terremotos son fenómenos naturales asociados a la dinámica del planeta y que, aunque no pueden predecirse con exactitud, sí es posible prepararse para reducir riesgos.
Los observatorios sismológicos representan la conexión entre la investigación científica y la seguridad de las comunidades. A través de redes de monitoreo, tecnología especializada y análisis permanente, estos sistemas transforman vibraciones invisibles en información útil para autoridades, ingenieros y ciudadanía. Aunque la vigilancia sísmica no puede evitar los terremotos, sí permite mejorar la capacidad de respuesta, fortalecer la prevención y promover decisiones basadas en evidencia científica. En ese proceso, el trabajo de los observatorios resulta fundamental para comprender mejor el comportamiento de la Tierra y avanzar en la construcción de comunidades más preparadas frente al riesgo sísmico.
Por: Edwin Solano
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